Gabriel Castaño, Cumbres Mayores (Huelva), desde 1929

Elaboración

Cerdo, sal y tiempo

El jamón es una salazón. Esa es la naturaleza de su elaboración, y es la única receta que heredamos de nuestros mayores.

La sal

Usamos sal marina natural. Durante los primeros días, jamones y paletas se entierran en sal un tiempo que depende de su peso, y cada día se levantan y se vuelven a colocar para que el salado sea homogéneo. Cada maestro tiene su receta.

En los meses siguientes, esa sal penetra hasta el hueso y hace que la carne pierda agua y se convierta en un producto que se conserva. Es una forma de conservar tan antigua como los primeros pueblos de la península.

Loncha de jamón ibérico de bellota sobre sal marina

El tiempo

No hay más secreto: el mejor cerdo ibérico criado en libertad, el salado y el respeto por los tiempos de maduración. Cada pieza tiene su propia vida según su peso, la edad del animal y el clima de ese año.

De media, un jamón ibérico de bellota pasa unos 36 meses en nuestros secaderos naturales, subiendo y bajando de altura hasta terminar en las bodegas, donde el proceso se vuelve lento. Una paleta de bellota pasa un mínimo de 24 meses.

El clima: abrir y cerrar ventanas

El clima es el único ingrediente que escapa a nuestro control. Abrir y cerrar las ventanas de los secaderos para mantener la temperatura y la humedad según el tiempo que haga es todo el secreto, y no está escrito en ningún manual: se aprende mirando, de una generación a otra.

Jamón ibérico de bellota curado, en detalle
Tres años de curación.

Embutidos: tripa natural y llenado a mano

La mejor carne, tripa natural y trabajo a mano. Tres pasos para una receta sencilla.

Apartar la carne

Todo empieza por seleccionar y clasificar la carne para cada embutido. Se repasa a mano, recortando a cuchillo lo que no sirve, y siempre en frío. Hoy el picado se hace a máquina, que es más higiénico; el llenado y el atado siguen siendo manuales, pieza a pieza.

La tripa

Solo usamos tripas naturales. Permiten una curación más larga, aíslan mejor la carne y potencian el sabor. Son más caras y más difíciles de trabajar, y no permiten procesos industriales.

Los ingredientes

Sal, ajo, pimienta y pimentón. Los mismos ingredientes con los que se trabajaba en 1929.

Salchichones ibéricos colgados en el secadero con su etiqueta
Embutidos de bellota en el secadero.